-¡Fascista! -me gritarán.
-¡Hereje! -me señalarán.
Pero la razón me asistirá y no me dejará mentir.
Brindo por los brillantes hijos que son, fueron y seguirán siéndolo a pesar de tener unos padres, hermanos, tíos y primos que merecen muertes lentas y dolorosas porque son sádicos o porque son pendejos o -peor aún- porque son ambas cosas.
-¡Hereje! -me señalarán.
Pero la razón me asistirá y no me dejará mentir.
Brindo por los brillantes hijos que son, fueron y seguirán siéndolo a pesar de tener unos padres, hermanos, tíos y primos que merecen muertes lentas y dolorosas porque son sádicos o porque son pendejos o -peor aún- porque son ambas cosas.

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Ande, ¡resístase!